El inventario registra todos los sistemas de IA que utiliza tu organización: uno por cada función de IA diferenciada, también las que viven dentro de un software más grande. Es la piedra angular del producto: sin inventario no hay clasificación, ni controles, ni evaluaciones.
También es tu herramienta contra la shadow AI —sistemas que se usan sin que la dirección lo sepa—: lo que declaraste en el alta te sirve de lista de partida para no dejarte ninguno fuera.
La clasificación de riesgo, la due diligence de proveedores y los módulos M2 y M3 trabajan sobre los sistemas que registres aquí. Por eso el inventario no se cierra nunca del todo: es un registro vivo que sigue editable y vuelve a «En progreso» cuando añades un sistema nuevo.