Si tu empresa usa sistemas de IA y buscas cómo cumplir la obligación de alfabetización en IA del Artículo 4, aplicable desde el 2 de febrero de 2025, es fácil encontrar cursos presentados como «obligatorios», packs urgentes con diploma incluido o formaciones genéricas de precio alto. Conviene decir algo antes de comprar: el Art. 4 no exige comprar nada. Exige adoptar medidas para apoyar la promoción de la alfabetización en IA del personal y de las demás personas que se encarguen, en nombre de la empresa, del funcionamiento y la utilización de sistemas de IA, teniendo en cuenta sus conocimientos y el contexto de uso; y no exige alcanzar un nivel específico de alfabetización en nadie — y buena parte del material en que esas medidas pueden apoyarse es público, gratuito y de calidad.
Los recursos que ya existen
El Art. 4(2) obliga a la Comisión y a los Estados miembros a apoyar y facilitar los esfuerzos de las empresas, en particular de las pymes, y a la Comisión a publicar ejemplos prácticos de cómo cumplir en la plataforma única de información. En España, AESIA difunde recursos gratuitos de alfabetización en IA. Entre los más conocidos está Elements of AI, el curso abierto de origen finlandés disponible en español, que cubre los fundamentos —qué es y qué no es la IA, cómo aprende, dónde falla— con un nivel pensado para personal no técnico, cuyos conocimientos técnicos el Art. 4 manda tener en cuenta. A eso se suman las guías y materiales divulgativos de la agencia y de la Comisión Europea, y la documentación de los propios proveedores de los sistemas que la empresa usa.
Con ese material sobre la mesa, la pregunta correcta deja de ser «¿qué curso compro?» y pasa a ser otra mucho más útil: ¿qué necesita saber mi gente, sobre qué sistemas, y cómo lo demuestro?
Adecuada significa adaptada
El error más común al resolver el Art. 4 con un curso genérico es olvidar la mitad de la obligación. La norma no pide «formación en IA» en abstracto: pide medidas atendiendo al contexto — los conocimientos técnicos, la experiencia, la educación y la formación de quien opera los sistemas, el contexto previsto de uso y las personas o colectivos sobre los que se van a utilizar.
Un curso general como Elements of AI cubre muy bien la base común: qué es un modelo, por qué se equivoca, qué es una alucinación, por qué no se pega información confidencial en una herramienta pública. Lo que ningún curso genérico puede cubrir es la capa específica de tu empresa: cómo se usa vuestro CRM con IA, qué hacer ante un resultado anómalo de vuestro sistema de diagnóstico, qué dice vuestra política de uso sobre las herramientas personales. La fórmula que funciona en una pyme es la suma de las dos capas: base común gratuita + sesión específica interna sobre los sistemas del inventario. La segunda puede ser una hora bien preparada; no hace falta más para empezar, y es la que tiene en cuenta el contexto de uso que el Art. 4 manda considerar.
Demostrable, o no existe
Y aquí la parte que decide todo, porque es la que diferencia la diligencia del buen propósito: a efectos de demostrar el Art. 4, la formación que no deja registro no existe: el artículo no exige un registro, pero sin él no hay forma de enseñar las medidas adoptadas. El día que alguien pregunte —una autoridad, un cliente que audita— la respuesta no puede ser «hicimos un curso». Tiene que ser un registro:
- Quién: cada persona formada, con su rol y los sistemas que opera.
- Qué: el contenido concreto (el curso base, la sesión interna, el material del proveedor).
- Cuándo: fecha de cada acción formativa y fecha prevista de refresco.
- Con qué resultado: la constancia de finalización que el propio recurso emita, o la firma de asistencia de la sesión interna.
Cuatro columnas. Una tabla mantenida vale más, ante cualquier revisión, que un diploma enmarcado — porque documenta un proceso vivo, no un evento aislado. Ese registro es, ni más ni menos, la evidencia de la que hablamos siempre, aplicada a la formación.
Dos cautelas honestas
Primera: que AESIA difunda un recurso lo hace un buen punto de partida — no significa que completarlo «libere» de la obligación del Art. 4. Ningún curso, gratuito o de pago, la agota por sí solo, porque es una obligación de medios y contextual: las medidas las estableces tú, con tu registro y tu adaptación al caso propio.
Segunda: la alfabetización no es un evento fundacional, sino un mantenimiento. Los sistemas del inventario cambian, entra gente nueva, los agentes llegan con riesgos que el curso de 2025 no contaba. Un refresco anual ligero, registrado, mantiene viva la evidencia — y de paso, la competencia real, que era de lo que se trataba.
El Art. 4 es, probablemente, la obligación del AI Act con mejor relación esfuerzo-valor para una pyme: material gratuito, una sesión interna, una tabla de registro. En el módulo de visibilidad lo tratamos exactamente así — no como un curso que aprobar, sino como una evidencia que construir. Empieza por ahí: es la puerta de entrada más barata a la gobernanza seria.
Contenido con arreglo al artículo 4 del Reglamento (UE) 2024/1689, en la redacción dada por el Reglamento (UE) 2026/1744 (DOUE de 24/07/2026).
Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico.