El AI Act exige encomendar la supervisión humana a personas con la competencia, la formación y la autoridad necesarias. La tercera es la que se salta, y es la única que importa cuando el sistema ya actuó.
Cumplir el Art. 4 no exige comprar formación cara. Exige formación adecuada al contexto y, sobre todo, demostrable. Un recorrido práctico: elegir recurso, adaptarlo al uso real de tu empresa y dejar el registro que un día te pedirán.
El Art. 26(1) obliga a adoptar medidas técnicas y organizativas para usar el sistema con arreglo a sus instrucciones. Con un sistema que sugiere, eso lo sostiene la persona que decide. Con uno que actúa, lo sostienen los permisos.
Fichar con huella, abrir puertas con la cara: la biometría laboral se analiza con una distinción que ordena todo lo demás — verificación uno-a-uno frente a identificación uno-a-muchos — y con un juicio de proporcionalidad que la AEPD aplica con rigor creciente.
Un agente que ejecuta acciones deja un rastro distinto al de un sistema que sugiere. La conservación de registros del Art. 26(6) del AI Act y el derecho del Art. 22 del RGPD son cosas distintas, y el segundo tiene un umbral que la mayoría de las acciones no alcanza.
Una hoja funciona para hacer la lista. El problema no es hacerla: es mantenerla. Y el modo en que falla no avisa — una fila desactualizada tiene exactamente el mismo aspecto que una correcta.
La pregunta que toda empresa con IA en RRHH, crédito o educación se hace —¿mi sistema es de alto riesgo?— tendrá directrices oficiales de clasificación. El borrador se sometió a consulta pública y la versión final sigue pendiente.
No, no tendrás que marcar cada párrafo que haya tocado un asistente. La obligación del Art. 50 para texto tiene un perímetro concreto y una vía pensada para quien publica con revisión humana y responsabilidad editorial. La clave está en poder demostrarla.
La UE ha publicado un set descargable y gratuito de iconos para señalar contenido generado o modificado por IA. Una guía práctica para pymes: cuándo tienen sentido, dónde colocarlos y los dos matices que evitan usarlos mal.
La Comisión y el Consejo de IA han confirmado el Código de Buenas Prácticas sobre contenido generado por IA como herramienta adecuada para demostrar las obligaciones de transparencia. Qué gana quien lo firma, y el matiz que ningún firmante debería olvidar.