El 2 de agosto de 2026 entran en aplicación las obligaciones de transparencia del Artículo 50. Lo hemos contado con calma durante semanas: qué exige, a quién exige qué, con qué herramientas. Esta pieza es distinta: es la lista de cierre. Cinco tareas que una PYME puede completar en la semana que queda, ninguna heroica, todas demostrables. Si llevas el trabajo hecho, esto es tu repaso final; si llegas tarde, es tu plan de choque.
1. La lista corta de sistemas afectados
No necesitas re-auditar toda tu IA esta semana; necesitas la sublista del Art.50. Del inventario, extrae los sistemas que: (a) interactúan con personas —chatbots, asistentes de voz, agendadores conversacionales—, o (b) generan o modifican contenido —imagen, vídeo, audio, texto publicable. Esa es tu superficie del 2 de agosto. En la mayoría de PYMEs son entre dos y cinco sistemas. Escríbelos; el resto de la semana trabaja solo sobre ellos.
2. El chatbot: verificar, no construir
Para cada sistema conversacional de cara a clientes, la tarea del desplegador es de verificación: comprueba en la conversación real —no en la ficha comercial— que el sistema avisa de que es una IA, confirma que ninguna personalización vuestra lo oculta, y anota la comprobación (sistema, fecha, quién, resultado). Si el aviso no existe, la llamada de esta semana es al proveedor: la obligación de diseño es suya; el interés en que se resuelva antes del día 2, tuyo.
3. El contenido: una decisión, no una tecnología
Si publicáis contenido generado o retocado con IA —creatividades, vídeos, imágenes de producto—, la tarea es tomar y escribir una decisión: qué tipos de pieza etiquetáis, con qué señal (los iconos oficiales de la UE resuelven el "cómo" sin inventar nada) y dónde se coloca para que se vea en el primer contacto. Una página de criterio interno es suficiente. Lo que no es suficiente es la intención difusa de "ya lo iremos marcando".
4. El texto: activar la vía editorial
Para el contenido escrito que publicáis con apoyo de IA, la cobertura razonable de una PYME es la vía de la revisión editorial: revisión humana de lo publicado y responsabilidad editorial asumida. Activarla esta semana cuesta exactamente esto: una política de una página que describa vuestro flujo de publicación, y un registro por pieza (quién revisó, cuándo). Si vuestro blog ya funciona así, el trabajo es solo escribirlo; si no, es el momento de que funcione así.
5. El registro que lo sostiene todo
Cada una de las cuatro tareas anteriores termina igual: con una fila en un registro. La sublista de sistemas, la verificación del chatbot, el criterio de etiquetado, el flujo editorial. Guardadlo junto al resto de vuestra evidencia de cumplimiento, porque eso es lo que es. El 2 de agosto no viene nadie a mirar tu web con lupa; pero a partir del 2 de agosto, cualquier pregunta —de una autoridad, de un cliente, de un socio— se responde enseñando esto. La diferencia entre haberlo hecho y poder demostrarlo es, una vez más, todo.
Lo que NO tienes que hacer esta semana
Igual de importante, para no gastar la semana en lo que no toca: no tienes que resolver el alto riesgo (su calendario es otro, y el Omnibus le dio aire); no tienes que firmar el Código de Transparencia para estar en regla — es voluntario, y alinear prácticas sin firmar es una posición perfectamente razonable; y no tienes que contratar nada de urgencia a quien te venda pánico de última hora. Las cinco tareas de arriba están al alcance de cualquier organización con una semana y criterio.
El lunes 3 de agosto, la diferencia entre las empresas no será quién corrió más el viernes. Será quién puede abrir una carpeta y enseñar cinco registros con fecha de julio.
Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico.